De un correo que hoy me mandó un amigo. En el mundo, pasa de todo, y una de las peores cosas es la indiferencia.
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En una línea caben dos mil muertos, no hacen falta más palabras para despedirlos. Se cerró el día al destapar una línea, bastante para nombrar a dos mil justos. Dos mil alientos que otros ahogaron los ahogaron por miedo, miedo de sus acusaciones y de los que podamos oírlas de que reaccionemos apenas para mandar una carta.
Hacía tiempo que no leía un informe de AI para volver a comprobar como las cifras se pueden transformar dolorosamente en vidas. 1300 y pico muertos entre 1993 y aquel verano del 2000 que pasé entre sindicalistas allá, en Colombia. 700 y pico más desde ese verano hasta ayer. Estadísticas que hoy vuelven a ser incontables para los más de dos mil sindicalistas colombianos asesinados, apretados en una línea.
Actúa con Amnistía:
http://www.es.amnesty.org/actua/acciones/colombia-sindicalistas-en-riesgo/
Félix
