Hoy viernes mi agenda laboral fue más o menos así:
- 8:00 cojo el coche para ir al trabajo.
- 8:15 llegamos al chollo: leer correos, consultar la agenda, quedar con tal y cual persona para reunirse más tarde…
- 9:00 reunión de departamento.
- 10:00 taller de estimación tiempos de montaje de proyectyo PR
- 12:00 reunión de estimación de costes de prototipos de proyecto MPPC
- 13:00 único café de toda la mañana
- 13:15 reunión de traspaso de experiencia de vida serie de proyecto MPPC
- 13:45 interrupción para ver un interesante ensayo R14 de otro proyecto
- 14:00 primer rato desde las 8:15 disponible para sentarme y hacer algo que no sean reuniones y similares
- 14:15 continuación de la reunión de traspaso de experiencia de vida serie de proyecto MPPC
- 15:00 fin de la jornada laboral: se van todos y yo me quedo para comer (manzana, zumo, cacahuetes…), dedicar una horita extra a pasar a EXCEL/email los resultados de las reuniones, y ya puestos aprovechar para ver alguna cosilla personal en internet (que en casa está muy muy lento)
- 17:30 a casa, pero parando antes en el concesionario de X para recoger un par de piezas para el proyecto MPPC, y de paso ver sitienen información de otro modelo que acaba de salir.
- 18:30 aparcamos el coche y comienza el fin de semana
En resumen, de reunión en reunión todo el día, para varios proyectos y sobre los temas más variados, aderezado con alguna horita extra, incluyendo un pequeño paseo fuera de la oficina para un recado de trabajo. Curiosamente, después de 4 meses dedicados a tareas etéreas y de relleno, de esas sin responsabilidades ni plazos que se dan a los recién llegados, echaba de menos ese ritmo de trabajo y las decisiones con responsabilidad. Ahora que han vuelto las prisas y las decisiones rápidas, las estoy disfrutando, y mucho. Pero lo disfruto no por el ritmo, sino por lo que el trabajo va produciendo a base de esfuerzo y de conocimiento. Es muy ilusionante pensar que tal o cual asiento en los que se sentarán varios millones de personas, existen porque un equipo del que yo formo parte les dedicó un montón de horas y un montón de cerebro.
Esta es la versión romántico-agradable, queda la versión pesimista que se centra en los agobios, los fallos que nunca acaban de solucionarse, los clientes/proveedores/compañeros/jefes insoportables e inevitables, las miserias propias de cada empresa… A mí hoy dejadme con la versión romántico-agradable, ya habrá tiempo para que la otra moleste. Eso sí, esos asientos en los que yo trabaje, dentro de 30 años, seguirán funcionando y seguirán siendo, en cierto modo, mis asientos :-)
Por cierto, como podréis deducir, si llevo 12 sin escribir es casi sólo debido a este ritmo en el trabajo. Bueno, y a que no he reducido el ritmo de mi vida social :-)
