Hace unas cuántas elecciones, se me ocurrió que a un político le tenemos que exigir:
- en primer lugar y ante todo: honradez;
- en segundo lugar capacidad técnica, humana y de gestión para el puesto que va a ocupar;
- y por último, poder de convicción.
Desgraciadamente, lo único que conocemos a ciencia cierta de los candidatos antes de elegirlos es su poder de convicción; su capacidad para el puesto la confirmaremos sólo después de unos años en el cargo; y su honradez… ¿nunca?

